Todavía nadie fue capaz de entender el verdadero límite entre la persepción, la imaginación y los sentidos; y lo que realmente es. Principalmente porque, en verdad, nada es, son todas persepciones, todas miradas subjetivas a las supuestas "verdades". Todo, absolutamente todo, es relativo. Por eso, dejémos de perder nuestro tiempo en discutir. Nunca vamos a ponernos de acuerdo en todo: primero y principal porque la totalidad es infinita (nunca vamos a llegar a poder pensar en ese todo inexistente). Y segundo y más importante: las cosas son o dejan de ser depende del ojo del que se las está mirando. Así que ahorremos gritos y peleas. ¿No estás de acuerdo con ésto? ¡Okey! Ni me gasto (supongo que entenderás por qué).
miércoles, 17 de junio de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
