jueves, 25 de junio de 2009
Fue Él quién se fue sin avisar, sin importarle nada. Ella quedó rodeada de fantasmas de sueños muertos (no rotos, sino muertos), sola. Fue Ella quién sufrió y lloró hasta juntar las lágrimas entre sus manos, pensando su nombre en silencio mientras intentaba dormir o, quizás, mientras dormía. Ella tenía los ojos enrojecidos, las ojeras potenciadas y el cuerpo desgastado por su ausencia: y el dolor era su culpa. Querer una respuesta de un corazón que había lastimado, incluso antes de abandonarlo definitivamente, era una estupidez, otra hipocresía de su parte. Él siguió adelante con su vida, y ahora volvía a necesitar del amor que yacía en coma dentro suyo. Él había apuñalado sus sentimientos, había matado lo más valioso que tenía. Ella se áferró a la historia con tal fuerza que parecía enferma.Él la necesita, otra vez. Ella lo ama, como siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario